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y es que mirar tan de cerca hace temblar hasta la tripa, nos intimida, nos hace pequeños... no estamos preparados,no estamos acostumbrados a oler las heridas
mirar de cerca, por que implica fijarse en lo que a veces uno tapa.
mirar los poros de la piel pudo crear en nosotros una fijación mayor en las carreteras de la piel recovecos inservibles que llenan y forman el puzzle de nuestro cuerpo
y es que no acostumbramos a correr por esos parajes... pero incluso cuando miras tan cerca, la cara del otro puede ser distinta, otra perspectiva del ser, que deberíamos ampliar.
aunque yo escojo, como alguna vez he dicho, ese momento eterno en el que vas a besarte con alguien y la distancia que os separa se interpreta en infinito, dura lo que dura el mar, y descuelga nuestro hilo de la tripa, hasta el momento que se encuentras los labios... ese momento es genial alargarlo.
pero ahora es momento de descansar, de recoger momentos de primer plano y guardarlos y pensarlos, para ser capaz de recrearlos, cerrar los ojos hasta para dar dos besos, y lanzarnos al mar, con el barco...
ya queda menos para las vacaciones, tiempo para sudar mientras miramos (por supuesto con la luz encendida o ténue), esos primeros planos de las personas, y que a veces tanto nos incomódan...

como dice maroto escojo el barco y la mar, pero reflejándose las nubes.
P.D. creo que olemos poco a las personas ¿cada uno tenemos un olor característico?