y no es que esté en su contra. no, relamente hacía mucho mucho tiempo que no leía algo tan sublime... poder escribir contra uno mismo, contra lo que ama y odia a la vez... me parece que muy pocos serían capaces de hacerlo, y menos de esta forma. Aunque parezca mentira, tener que estudiar literatura del XIX Y XX ayuda a descubrir poemas como este...
ahora os reto yo: ¿sois capaces de escribir dos frases en vuestra contra?
os animo no sólo a hacerlo, si no además a leer la vida de este literato... aún me tiene enganchada.
De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colemena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

la verdad es que tiene un aire a Resines...
Lola — 25-06-2006 10:31:26
oink — 25-06-2006 20:31:55
neis — 26-06-2006 11:43:53
oink — 26-06-2006 12:56:01
sunami tatanka owassi — 27-06-2006 03:00:22
gbvs - 1 — 28-08-2006 13:51:04